lunes, 14 de diciembre de 2015

Trabajar En Nuestra Personalidad ( Segunda Parte )


Moldear Nuestras Actitudes ( II )


Llenando los vacíos: 

Esto tiene relación con el marco general de conocimiento, sobre el mundo, sobre las otras cosas que no hacen una educación formal. 
Hay que aprender a leer, a conocer cosas nuevas. Recordemos que el líder no tiene temor al reto. Y es un reto el estudiar y reflexionar sobre el mundo que nos rodea. Sobre la gente, su historia, su vida.
Un buen consejo es aprender lectura rápida. 
Un verdadero líder cree en un aprendizaje activo, apasionado y personal. Lo que se lee debe ser grano para su propio molino, debe apropiárselo. Hay que tener gozo de aprender y aprender todos los días.


La experiencia instructiva: 

Viajar es una forma de aprender. Nuevas culturas, nuevas formas de humanidad. El extranjero es capas de ver las cosas desde una óptica diferente, puede tomar lo bueno para si mismo y puede llevarlo a su vida. Le modifica a uno la perspectiva porque le exige reacciones nuevas y distintas. 
Todos los líderes tienen algo en común, tiempo y capacidad para la reflexión. Uno debe disponer de una habitación, o determinada hora del día, en que uno no sepa que contienen los periódicos esa mañana, ni quienes son sus amigos, ni que le debes a otros, ni que te deben. Es un lugar o un momento en el que uno pueda simplemente experimentar y poner de manifiesto lo que uno es y lo que podría ser. Es un lugar de incubación creativa. Al principio, uno puede encontrar que allí no pasa nada pero si uno posee tal lugar sagrado y lo usa, con el tiempo, algo sucederá. 


Amigos y mentores: 

Así como necesitamos estos períodos regulares de pausa, también necesitamos participar activamente, necesitamos mentores y amigos y grupos de almas afines. No he encontrado ningún líder que no haya tenido al menos un mentor, un maestro que vió en él algo que él mismo no se había dado cuenta, un padre, un socio mayor que le mostró la manera de ser, o , en algunos casos, de no ser, o que le exigió más de lo que él creía capaz de dar. 


Aprendiendo de la adversidad: 

El estudio, los viajes, las personas, el trabajo, la reflexión, son todos fuentes de conocimientos y compresión; pero también lo son curiosamente, los errores. En todo hay lecciones, y si uno se ha desplegado bien, las aprenderá. Las experiencias no son realmente nuestras hasta que pensemos en ellas, las analicemos, las examinemos, las cuestionemos, reflexionemos y, por fin, las entendamos. Lo importante, repitámoslo, es utilizar las experiencias y no que ellas nos utilicen, ser el diseñador y no el diseño, de modo que las experiencias nos capaciten en lugar de aprisionarnos.


Los líderes aprenden, pues de la experiencia, esto significa: 

Mirar retrospectivamente la infancia y la adolescencia y utilizar lo que ocurrió entonces para poder hacer uno que las cosas sucedan ahora, de modo que uno sea el amo de su vida en vez de sirviente de ella. 
Buscar conscientemente en la actualidad experiencias que lo mejoren a uno y le amplíen la mente. 
Correr riesgos como cuestión de rutina, sabiendo que el fracaso es tan vital como inevitable.
Ver el futuro, el de uno y el del mundo, como una oportunidad para hacer todas las cosas que uno no ha hecho y las cosas que es necesario hacer, más bien que como una prueba.
¿Cómo aprovecha uno la oportunidad?. En primer lugar hay que valerse de los instintos para sentirla, y luego seguir el "impulso bendito" que surge. 

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