Características De Un Líder
Existen un gran número, y entre las principales, destacamos:
Visión Ganadora:
El líder tiene una idea clara de que es lo que quiere hacer – personal y
profesionalmente – y la fortaleza para perseverar a pesar de los contratiempos y
hasta de los fracasos. A menos que uno sepa a donde va y por qué no es
posible que llegue.
Pasión:
La pasión subyacente por las promesas de la vida, combinada con una pasión
muy particular por una vocación, profesión, línea de conducta. El líder ama lo
que hace y le encanta hacerlo. Tolstoi dijo que las esperanzas son los sueños de
los hombres despiertos. Sin esperanzas no podemos sobrevivir, ni mucho
menos progresar. El líder que comunica pasión les da esperanzas e inspiración
a otros.
Integridad:
Tiene tres partes esenciales: conocimiento de sí mismo, sinceridad y madurez.
Conocimiento de uno mismo: El líder nunca se dice mentiras, cono sus defectos
tan bien como sus cualidades y les hace frente directamente. Uno es su propia
materia prima, cuando uno sabe de se compone es capaz de reinventarse uno
mismo.
Sinceridad:
Es la clave del conocimiento de si mismo. Se basa en honradez de
pensamiento y acción, firme devoción a los principios y entereza fundamental.
Madurez:
La madurez es importante para el líder porque conducir no es solo
mostrar el camino o dar órdenes. Todo líder necesita haber tenido la experiencia
de ser seguidor, de haber aprendido a ser laborioso, observador, capaz de
trabajar con otros y aprender de ellos, nunca servil, siempre veraz. Habiendo
encontrado estas cualidades en sí mismo puede fomentarlas en los demás.
Confianza:
Más que un ingrediente, un producto del liderazgo. Es una cualidad que no se
adquiere, se gana. La otorgan los colegas y los seguidores y sin ella no funciona
un líder.
Curiosidad y audacia:
El líder se interesa por todo, quiere aprender todo lo que pueda, está dispuesto a
arriesgarse, experimentar, ensayar cosas nuevas. No se preocupa por los
fracasos sino que acepta los errores sabiendo que de ellos se puede aprender.
Uno tiene que ser un buen scout y saber escuchar para captar todo lo posible,
pero no para tragarlo sin sentido crítico. En fin de cuentas uno tiene que confiar
en sus reacciones espontáneas. Los valores y las creencias son importantes
para saber donde se está parado, pero tienen que ser sus propios valores, no
los ajenos.
Hay que tomar en cuenta lo siguiente: No vale la pena llegar a la meta si no se
goza el viaje. Hay que ver el éxito en forma incremental. Se necesita mucho
tiempo y esfuerzo para lograr cualquier triunfo importante. Si uno puede ver la
vida como actos que se cumplen satisfactoriamente momento por momento,
podría ver que la mayor parte de ella es de éxitos, y aceptar cada uno con una
venia; esperar las venias grandes es mal negocio, éstas no vienen sino muy de
tarde en tarde.
Los líderes no tienen nada con qué trabajar fuera de ellos mismos. Una de las
paradojas de la vida es que los buenos líderes suben a la cima a pesar de sus
puntos débiles, mientras que los malos líderes por razón de sus puntos débiles.
Abraham Lincoln era víctima de serios estados depresivos, y sin embargo, ha
sido el mejor presidente de los Estados Unidos y lo guió por la peor de sus crisis,
Hitler, por el contrario, le impuso su psicosis al pueblo alemán, y lo llevó por
delirios de grandeza a la más vil locura y a la más terrible matanza de que el
mundo tenga memoria.
El buen líder es capaz de verse a si mismo y oír a los demás.

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